Archivo de la categoría: aventuras de mamá

El cielo anudado

pañoletas azules

pañoletas azules

Foto: Leandro Pérez Pérez

El cielo estaba literalmente gris este ocho de octubre en Camagüey. Las gotas de sudor descartaron la posibilidad de un frente frío y tanto polvo nos negó la posibilidad de la lluvia. Tampoco creo fuera casualidad, es que era ocho, y de octubre. No podía quedar azul en el cielo porque estaba todo en la tierra, atrapado en triángulos “apañoletados” que esperaban ansiosos anudarse en cuellitos alegres e intranquilos. Continuar leyendo

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Una flor para Martí y una sonrisa

bougainvillea

Sé que hace mucho no escribía, exactamente desde el 4 de enero. La vida a veces me lleva demasiado rápido compartiéndome en tantas partes para alcanzar a ser hija, periodista, novia y esas otras tantas responsabilidades que andan rondando por allí. Solo por eso no escribo con más frecuencia, no porque no tenga cosas que contar o decir.

Ahora estoy de vuelta. Tal vez este post, para poder clasificar en la agenda de sus homólogos, debería hablar de la economía cubana, de los desabastecimientos, de la dualidad monetaria en la isla, del periodismo actual, o de tantos y otras conflictos y realidades que se viven a diario.

Pero no lo haré, porque a estas letras las inspira esa nueva sensación y experiencia de ser madre. Y ahora es cuando tengo que aclarar rápido para que no hayan mal entendidos. Aun no estoy en estado, y mucho menos di a luz. Sin embargo desde hace 5 días mi beba Masiel, mi sobrinita de 3 años y medio, está bajo mi responsabilidad porque mi hermana salió a cumplir misión a la República Bolivariana de Venezuela.

Desde el mismo jueves 8 comenzaron a cambiar mis prioridades, mis horarios, mis rutinas, ahora todo es diferente.

Bueno… a lo que iba… Masieli es una niña inteligente, cariñosa que cada día me sorprende con nuevas cosas, las que no puedo dejar de compartir con ustedes.

Todos los días la llevo al círculo infantil por la mañana, pero hoy la vino a buscar su papá y ella no quería irse con él. Yo, para salvar la situación, busqué en el jardín de la vecina de al lado de mi casa dos flores, que conozco como bougainvillea, y le dije:

  • Mira bebé llévale una a la maestra y la otra pónsela al busto de Martí.

Ella sonrió, me dio un beso y le dijo a su papá:

– Vamos rápido que llevo una flor para Martí.