Muchacha, es imposible seguir en silencio

violencia-intrafamiliar-L-tpqgWf

Es imposible estar en silencio cuando sé que no es completamente feliz, aunque haya mucha gente que no entiende o que, peor aún, piensan que a ella le gustan los maltratos de su esposo.

Él al principio era dulce, amantísimo, súper detallista, al punto de convertirse en el mejor hombre que había conocido. Entonces no puede creerse que la misma persona que la conquistó sea esa bestia que se rebeló con los celos, la persecución, los gritos, las malas palabras, las ofensas.

Imagino que piense por momentos: “¿Qué le pasará?, pobre, a lo mejor está muy tenso o tiene problemas en su trabajo. Tal vez fui muy fuerte. Quizás lo herí”, como suele ocurrir en situaciones similares.

Para evitar esos incidentes y no provocarlo comenzó a apartarse de todos, primero de su familia, después de sus amistades, porque todos eran malos; ¡claro!, menos él, que la protege” y la consiente”.

No sé en qué momento dejó de ser la que era, alegre, fiestera; familiar; dejó de salir a pasear con amistades para evitarles malos momentos y de compartir con los suyos por el mismo motivo. No sé en qué punto se dejó secuestrar por el teléfono controlador.

Cuando se torna agresivo inesperadamente y sin razón lógica, no puede creer que ha cambiado tanto. Y se llena la cabeza, como me pasa también a mí, intentando entender los “cambios” en su carácter. Sencillamente es que siempre fue así.

Es imposible estar en silencio porque ella tiene muchas lágrimas tragadas y otras que ha dejado corren en la oscuridad de la noche; porque sé que ya también levanta su voz para no dejar que la aplaste, porque también a veces genera violencia ante tanta irracionalidad machista; porque no dudo que ya hayan pasado los gritos y llegaron los golpes.

Antes para mí las mujeres que eran víctimas de violencia eran seguramente mal parecidas, ignorantes o “poca cosa”. Pero eso también es un mito, porque ella es inteligente, una profesional, empoderada además y allí está, víctima del ciclo de la violencia de género como otras féminas.

¿Será que le gusta estar así?, no lo creo. Es que no lo ha conseguido a pesar de los tantos intentos. Después de cada conflicto, vive con la irreal esperanza de que cambie y vuelva el hombre tierno y amoroso.

El maltrato es así, una sucesión: bajar las defensas psicológicas de la víctima, destruir su autoestima, controlar su vida y sus finanzas, aislarla y controlar sus medios de escape, y, a la corta o a larga, golpes. Es también un ciclo de agresión seguida de pedir perdón, expresión de arrepentimiento, promesa de no repetir el acto, justificación y manipulación en aras del “amor”.

¿Cómo romper ese ciclo?. Lo más importante es que reconozcas que estás en una situación de violencia, que lo que ocurre no es algo normal, que la relación de pareja no debe ser así, que no hay normativa con eso y que tú no quieres estar ahí, que necesitas salir por tu bienestar.

Los que estamos cerca, tú, aquel, el otro, no podemos alejarnos aunque no entendamos que sucede, porque si no la dejamos completamente sola.

¡Muchacha!, no puedes seguir con el enemigo atrincherado en tu propio hogar, en tu corazón y durmiendo en tu cama. Cuando se acaba el respeto, no vale la pena.

Enfréntate a tu realidad ¡Te lo mereces; hazlo por ti!. No dejes que se te vaya la vida. Si no puedes sola, allí están las Casas de Orientación a la Mujer y a la Familia, aquí estamos.

Decídete ahora, porque es imposible seguir en silencio.

Anuncios

Acerca de leniacuba

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz. Periodista del Sistema Informativo del ICRT en Camagüey yurislenia@rcagramonte.icrt.cu Ver todas las entradas de leniacuba

One response to “Muchacha, es imposible seguir en silencio

  • josé Luis López Romero

    La violencia es horrenda en todos los órdenes pero, ejercida sobre aquellos a quienes consideramos inferiores o “nuestra propiedad”, es doblemente descalificable y condenatorio. Antes solía pensar que esta forma de proceder era un lastre que acarreamos desde la infancia, tal vez reflejos heredados entre otros considerandos. Hoy y más atrás que hoy digo que es un mal que toda sociedad engendra en ese consumismo de superioridad u omnipotencia que nos arrogamos aún en las mínimas expresiones. Muy buen informe, amiga, abrazo desde Argentina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: