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Gente con swing…en Topes de Collantes

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A Topes llegamos en pandilla blogueril, Mary Romero mediante y como excelente ama de llaves. Fue como un flashazo, deslumbrante pero demasiado rápido para mi gusto. Aunque han pasado algunos días aun puedo recordar_ sentir el aire puro, los pasajes paradisiacos, las mariposas, la casa de los guajiros que en medio del monte tiene teléfono, luz eléctrica, computadora y hasta series, hummm dichosas series que llegan hasta donde no pueden las lluvias ácidas del norte. Cómo olvidar el redescubrimientos de la guayaba “super poderosa”, la preciosa y poco habitada facultad de montaña y las cascadas…los olores, la gente.

Si la gente, esos que hace mucho eran solo para mi avatar en twtter y fotos de perfil en facebook, o historias en las bitácoras, y que desde aquel julio de 2012, cuando juntos tocamos el cielo de esta isla en el Pico Real del Turquino, nos convertimos en la guerrilla de blogueros, en una gran familia.

La gente, mi gente, la que me gusta como dijo Mario Benedetti, fue la que hizo que Topes no fuera un viaje más, la que marcó la diferencia; el guía con sus recorridos cinematográficos y explicaciones onda Telesur, Carlos Milián y sus oportunos criterios o su Vegas Grandes v/s piscina,  Rodo y su cumple anticipado de Albertico, Raulo con su bomba atómica causante de la sensible pérdida de mis zapatos, Kari, el Koka nuestro, la compañía habitual de la Tunie y de Grei en mis andanzas de Dora la exploradora, en fin la compañía.

Fue bueno volvernos a ver y habar de  Blogosfera Cuba, de lo que es y quisiéramos que fuere, de lo que nos falta y lo que nos sobra, del polémico código de ética, de lo que nos gusta y nos une: bloguear.

Cualquiera puede pensar que los viajes de la guerrilla de blogueros es puro turismo por cuenta propia  y de increíble bajo presupuesto, y también lo es, pero es además la forma que encontramos de conocer Cuba, no la mediatizada, sino esa que palpita en cada jornada con aciertos y desaciertos, para luego contarla en fotos, poesías o historias en nuestros blog.

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Añoranza de blogueros …

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Como siempre llego un poco tarde con mis letras, responsables la pereza contraproducente de una profesión que se alimenta de ellas, y esa difícil circunstancia que al regresar de viaje mi viejita siempre me espera cargando con más peso en su columna y piernas los dolores de la vida. Y entonces tengo que detener por un instante el mundo y desdoblarme en las labores hogareñas.

Pero aunque tarde aquí están mis sentimientos convertidos en letras, en añoranzas por cada uno de los amigos, ¿que digo?, la familia que encontré  en el centro Martin Luhter King durante el encuentro de blogueros.

A los ausentes no les puedo pedir que entiendan la magia y la mística (de Rodo) que nos atrapo durante esos días. Ahora los míos de esta parte del mundo me preguntan de mis peripecias en La Habana, y yo tengo que hacer una pausa y decirle, estuve en el CMLK, solo vi el parque que está al frete pero no necesité mas para sentirme plena, feliz, satisfecha.

Guardo cada momento con especial recelo, porque allí encuentro las fuerzas para aguantar hasta el próximo encuentro, que, por cierto, no veo la hora de que llegue. Sería imposible olvidar el aguacero inaugural, con el TACHI TACHI TACHI y el licor de quien sabe dónde (bueno Istvan sabes), las noches de tertulias con sus más variados temas, el aroma del café, la guitarra del Rafa, el de pie del Koka, la noche de la luna llena y las velas encendidas y las estrellas en la espalda y las confesiones de los amigos, siento que ese fue el punto donde todo dejo de ser lógico, convencional, donde nos consolidamos en la Blogosfera Cuba.

Quien puede entender que allí hablamos de todo, de los amores de universidad, el desarraigo, la migración,  hasta de ese amor infinito y admiración que sentimos por el Guevara nuestro. Tampoco podré olvidar el mameyazo, y los encuentros especiales con (René, Willy Toledo, Edmundo García, Raúl Suárez, Alarcón, José Pertierra, Elaine, Rosa Miriam …) que se suscitaron uno detrás de otro y en tiempo record.

Fue bueno sentir que somos muchos y no pocos, los que queremos y hacemos por la Cuba nuestra, perfectible pero única en el mundo.

Cuando el domingo nos dio el ultimátum y la despedida fue inminente, guardé la profundidad de cada abrazo y  respiré profundo, para traerme al Camagüey en olores y colores las esencias de algunos de los mejores días de mi vida.

Cuando monté en el carro, sentí que me dolía la despedida y desde entonces ya los extraño.