Herencia de cabellos blancos

El tiempo ha pasado, lo supe hace poco cuando descubrí que unas cuantas canas han ocupado sin previo aviso un espacio muy cerca de mi frente en el lado derecho de la cara. Una agradabilísima aparición, porque esas canas no son solo el recordatorio del reloj biológico, sino la marca genética de mi madre. Y sí, porque esa vieja, mi vieja como le digo con todo el cariño del mundo, tiene justo en ese mismo sitio un montón de blancas canas, iguales a las de mi tíos Nancy y Ñiquito, iguales a las que tenía mi abuela Tita.

Yo que soy la menos González de toda la familia, al menos fisonómicamente, porque saqué los rizos y el color de la piel de mi padre, y libras y centímetros de estatura de menos, y menos años que todos los primos del familión, ya tengo algunas de las canas que un día formarán el moño blanco de los González.

¿Qué diría tu abuela si te viera? dijo mi padre, porque ya ni mi Tita, ni Mipa, están físicamente desde hace algunos años junto a nosotros . Imagino que su mirada tendría el mismo brillo orgulloso que veo en los ojos de mi madre cada vez que contempla esas canas suyas sembradas en mí.

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Acerca de leniacuba

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz. Periodista del Sistema Informativo del ICRT en Camagüey yurislenia@rcagramonte.icrt.cu Ver todas las entradas de leniacuba

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