Fábula del avión que no cayó

Camagüey.-Era el sábado 24 de febrero de 1996. José Basulto y otros cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate se dirigían hacia la ciudad de La Habana para, en sus propias palabras, “incitar a manifestaciones contra el gobierno” durante la efeméride patriótica.

¿QUIÉN ALERTÓ A CUBA SOBRE EL VUELO DEL 24 DE FEBRERO?

Informe de de la Organización de la Aviación Civil Internacional

Como en otras ocasiones tenían previsto pasar en vuelos rasantes por las zonas más densamente pobladas de la capital, lanzar miles de volantes e interferir los canales de comunicación radiofónica del sistema de tráfico aéreo de la Isla, que además controla las naves de otras naciones que transitan por los corredores del país.

Ya lo habían hecho en otras ocasiones, sin el más mínimo percance y con gran despliegue de prensa en Miami. En esta ocasión no sería diferente, calculaban. Además, a su regreso, con seguridad los estarían esperando generosas “donaciones” de los principales magnates del llamado exilio, muy interesados en mantener la situación de confrontación entre Washington y la Isla.

UNA “CRISIS EN CÁMARA LENTA”

Según las propias autoridades norteamericanas desde mayo de 1995 Hermanos al Rescate dejó de reportarles inmigrantes ilegales. Para esa fecha, la entrada en vigor de los acuerdos migratorios firmados por los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos había puesto fin a la numerosa migración ilegal entre ambos países.

Los convenios dejaban bien claro que todos los hechos de ese tipo serían impedidos por las fuerzas fronterizas de las dos naciones, y que los involucrados regresarían a la Isla. La nueva situación dejó a Hermanos al Rescate fuera del “negocio”, comenzó a escasear el dinero que venían recibiendo por diversas vías y se hizo necesario buscar otros campos de acción.

Fue entonces que la organización se dedicó por completo a las provocaciones, actividad muy bien pagada entre los círculos mafiosos de Miami.

“Ellos (los Hermanos al Rescate) comenzaron a redefinir su misión y convertirla en una agenda política de acoso y amenazas al gobierno cubano con más vuelos, y el  lanzamiento de panfletos (desde el aire sobre Cuba)”, dijo Richard Nuccio, asesor principal para temas sobre la Isla durante la primera administración del presidente William Clinton (1993-1997), a un equipo de la cadena televisiva CBS que en 2009 investigó sobre el suceso.

“Fue una crisis a cámara lenta”, consideró para el mismo medio el doctor Brian Latell, de la Universidad de Miami. Los diplomáticos de EE.UU. en La Habana “escuchaban los aviones de Hermanos al Rescate, y si miraban hacia arriba, allí estaban (los aviones).

Eran visibles y audibles hasta en la misión diplomática estadounidense”. Además, las autoridades cubanas lo informaban periódicamente a sus contrapartes en Washington.

Así sucedió a lo largo de todo 1995, aunque las primeras “hazañas” de la organización venían produciéndose desde el año anterior. No se trataba de misiones encubiertas.

Luego de cada incursión Basulto y sus secuaces eran entrevistados por programas radiales y de televisión de Miami donde alardeaban de la impunidad con que sobrevolaban la ciudad de La Habana y otras zonas del Occidente del país.

Incluso la NBC, una de las cuatro mayores cadenas televisivas de Estados Unidos, participó en los vuelos. El 13 de julio de 1995 camarógrafos y periodistas de su corresponsalía en el sur de la Florida transmitieron desde una flotilla de aviones de la organización anticubana que en esa fecha “visitó” Cuba, lanzó miles de proclamas contrarrevolucionarias e interfirió peligrosamente los vuelos comerciales con rumbo al aeropuerto José Martí.

A tal punto llegaron las cosas que, ante una queja de La Habana, 8 de agosto de 1995 el Departamento de Estado norteamericano debió alertar personalmente a Basulto de que: “la entrada en aguas territoriales cubanas o a su espacio aéreo, sin previa autorización del gobierno cubano, puede conducir a ser arrestado y sujeto a las leyes cubanas.”

Por esos meses (enero de 1996) la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés), enviaba un memorando a su oficina de Miami alertando que “el peor escenario es que uno de estos días los cubanos derribarán uno de estos aviones (de Hermanos al Rescate)”.

NOta: Comparto con ustedes un artículo periodístico de un colega del periódico Adelante, Amaury Valdivia.

 

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Acerca de leniacuba

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz. Periodista del Sistema Informativo del ICRT en Camagüey yurislenia@rcagramonte.icrt.cu Ver todas las entradas de leniacuba

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