“La botella”…

Para comenzar es importante aclarar el significado cubanisado de botella. Cuando digo botella no me refiero al recipiente de cristal, vidrio, barro u otro material con cuello estrecho que sirve para contener líquidos, NO, esa no es mi botella. Entiéndase “botella” al acto de volverse mago para hacerle seña a un carro,  que este pare, y usted se monte para ir hacia otro lugar.

Sé que tantas aclaraciones no son necesarias para los cubanas y cubanos que día a día en la mañana y la tarde dependen de esta opción para trasladarse hacia los centros de trabajo, estudio o para acometer cualquier diligencia.

Coger botella también tiene ciencia y no es una exageración. Dentro de los indicadores a estudias están:

1.   Prepararte psicológicamente para esperar el tiempo necesario. No te puedes desesperar si no,  no para la botella.

2.   Estudiar el terreno y saber escoger el mejor lugar para pararte. Este, si eres mujer, doctor, miliar, policía o estudiante uniformado, debe estar un poco alejado del tumulto porque si no, el chofer no para.

3.   Una vez parado en el lugar, llegó el momento de sacar el brazo. Esta acción tienen el complemento de articular o gritar a la vez que pasa el auto cuál es tu destino.  Aquí es importante aclarar que existen tantas formas de sacar el brazo como personas cogiendo botella.

4.   Esperar, simplemente esperar, recordando siempre el requisito del primer paso.

Felizmente ya estando encima del auto entonces tu periplo  dependerá del tipo de chofer.

En la botella lo positivo no es solo el hecho de trasladarte de un lugar a otro, para nada, conoces del acontecer nacional e internacional,  gente nueva que podrá darte botella en otras condiciones y hasta en ocasiones te piden consulta espiritual.

En alguna medida creo que la botella se ha deteriorado o ha perdido valores. Los botelleros viejos dicen que la botella de verdad es la que no se paga, la que cultiva también el desinterés y el altruismo. Pero esa casi no existe, imaginen que hasta los que andan en carro de “todos” en ocasiones si no es con el “abanico” o el billete alante, no hay “gritería atrás”. No puedo absolutizar, por suerte para muchos hay excepciones.

En nombre de los botelleros agradezco a todos los que con posibilidades de dar botella no pasan de largo sino que hacen un lugar en el camino y ayudan a hacernos el día más agradable.

Gracias por las botellas y buen viaje.

 

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Acerca de leniacuba

Licenciada en Periodismo de la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte y Loynaz. Periodista del Sistema Informativo del ICRT en Camagüey yurislenia@rcagramonte.icrt.cu Ver todas las entradas de leniacuba

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